jueves, 26 de abril de 2007

Champán, por favor




Si yo les nombro la película “Nueve semanas y media”, muy seguramente ustedes recordarán esa famosa escena. Sí, esa misma: Kim Basinger con los ojos vendados y Mickey Rourke sacando toda la comida que encuentra en el refrigerador para ponerla en la boca e incluso esparcirla por el cuerpo de ella. Quizás lo que no sepan es que este juego es un fetiche e incluso tiene nombre. Se llama “sploshing” y consiste en untar al compañero o a una misma con un alimento de consistencia pegajosa, un líquido de nuestra preferencia o una sustancia bien pringosa que al menor roce haga splosh, splosh -precisamente de allí el nombre de marras-, revolcarse en el suelo, sobre la mesa o entre las sábanas y hacer el amor entre el sabor del sirope de chocolate, la miel, el helado de fresa, la nata fresca, la crema Chantilly o el queso crema; la humedad de la leche, el agua, un costoso perfume o una cerveza barata; o los olores del aceite de motor, las pinturas para las paredes, la espuma de rasurar o el barro.

¡Vamos, que la imaginación es libre y los gustos, mientras más variados, mejor!

Sobra decir que para mí La Viuda, claro...

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